
Regreso
Sin cetro ni corona, Buenos Aires,
altiva, milonguera, pretenciosa,
he visto a mi regreso cuan airosa
persiste tu altivez multicolor.
Convivencia difícil: bronca y tango;
sapiencia de potrero, amor y hastío;
aguante, resistencia y poderío
desde Liniers hasta Libertador”
Bordada de adoquines desparejos
entre precisas moles de cristal,
te descubrí distinta, pero igual:
cautivadora en tu contradicción.
He vuelto, sin saber por cuánto tiempo,
por ver si ese latido permanente
oculto en cada esquina es lo que siente
quien parte y quien regresa: soledad.
Respiro en vos el humo y la esperanza,
el grito de un afán que nunca cede.
Quizás parta otra vez; quizás me quede,
si encuentro que es la tuya mi verdad.


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