Felipe Grisolía

Flores rojas

Te lamentas como una vieja bestia

y te revuelves, Europa,

y limpias tus campos

de amapolas coaguladas en tus garras.

Y lloras porque sigue cayendo,

en cada amanecer,

una lluvia salobre y carmesí

de oscuros pétalos moribundos

que reabren tus heridas.

¡Gimes, Europa!

Lloras tu fría inoperancia,

tu injusto desagrado,

tu enorme y conveniente desmemoria.

¡Gimes y lloras, Europa!

Lloras y gimes mientras tus aguas

siguen escupiendo flores, flores rojas,

y una ensangrentada media luna

riela tus mares y naufraga implorante,

bajo la arena muda de tu historia.