Crítica a la dehumanización de algunos programas televisivos, a quienes los realizan y a quienes aceptan su divulgación.
Televisión
El director de documentales miraba las imágenes que un «cámara» independiente había llevado al estudio. Una voz susurrada decía en off: «los galgos viejos, inservibles ya para la caza, son apartados de la jauría. Su manutención resulta onerosa…»
En la pantalla, un cazador con la escopeta al hombro, rodeado de cuatro hermosos galgos y de dos podencos, corroboraba lo dicho apartando de los demás a un ejemplar flaco y desgarbado que lo miraba con ojos tristes.
«Es una ley natural no escrita la que da el relevo a los mejor dotados de la raza…»
El hombre y el perro, acercados por el poderoso zoom de la cámara, llenaban toda la pantalla. Llegados junto a un árbol, mientras el cazador ajustaba una cuerda en torno al cuello del animal y pasaba el otro extremo por encima de una rama, la voz explicaba:
« Es la cruel realidad que condena a estas pobres bestias cuando ya han dejado de servir al hombre…»
El zoom, prudente, se alejaba ahora de la desagradable escena mientras el cazador, dejando al galgo viejo colgado y agonizante, se reunía con el grupo de sus perros útiles.
―¡Genial! ―Gritó el director― ¡Compren! ¡Este tío es un hacha!