Este es un relato cierto y verdadero. Tan verdadero y tan cierto como que, algún día, dejará de ser cuestión de escritores para formar parte de los escrupulosos textos de la historia y, también, de las ciencias naturales. Los hechos que contiene esta narración son precisos e incontestables, pero es posible que, aún así, lo de la ilustración académica se demore un tiempo. Por eso recurro a esta crónica indocta; un simple alegato que cuenta la intervención desafortunada de un G.V.I. y su efecto en la breve existencia del ninot Nº 7. El uno y el otro, como ya dije, reales como la vida misma. Los corpúsculos G.V.I. son, fundamentalmente, partículas casi invisibles que se mueven erráticas a nuestro alrededor. Son difíciles de localizar a simple vista y constituyen un eficaz instrumento de la madre Naturaleza para Generar Vida Inteligente a partir de la materia inerte..