I
Cuando cruzas mi calle, como en sueños parece que del rancio pasado que mi ser adormece despertaran ansiosos olvidados violines. Cuando cruzas mi calle, poderosos delfines que la mano del tiempo desde oscuros fortines donde estaban dormidos, a los verdes jardines de las aguas devuelve como blancos bajeles. Cuando cruzas mi calle, los ansiosos corceles de mi sangre se lanzan y el galope estremece con su fuerza, sus ansias y el volar de sus crines el calor de las noches de olvidados laureles. II Cuando cruzas mi calle por la abierta ventana se me cuelan al cuarto con la brisa lozana entre aromas de luna mis lejanos ensueños. ¿Será, niña, que acaso, mis placeres y empeños resucitan de pronto de famélicos sueños con tus jóvenes risas, con tus gestos pequeños, y las suaves cadencias que acompasa tu talle? ¿O tal vez ha llegado a mi orilla el detalle con que Amor se desquita de mi vida mundana y sus dardos dorados de minúsculos leños con mis carnes se ensañan, cuando cruzas mi calle?
