El puente de los poetas – relato largo

Evaristo T. Ventura era un hombre de 65 años de edad al que las crueldades del espejo le resultaban indiferentes. Se sabía pequeño de estatura, ligeramente agobiado por culpa del oficio de escribir y endemoniadamente feo en razón de unos rasgos perrunos heredados de un abuelo. Pero estas cosas le importaban poco. Tanto que, por lo mismo, se vestía de cualquier manera ignorando la moda y se tocaba, pertinaz, con una gorra de visera roma que le ocultaba la mirada. Era un observador astuto que ejercitaba como nadie el arte de pasar inadvertido.

Se dirigió al mostrador sin perder detalle y dio su nombre a la recepcionista para quien resultó ser tan desconocido como la teoría del Big Bang. Pidió ver al director. La joven pareció desconcertada, pero él acudió en su ayuda.

—No es para quejarme, señorita, eso viene después, ahora solo deseo presentarme. —Ella no contestó.