RSS

Perspicacia

ROSTRO 1
Tumbado en el diván de mi salón, aparté su rubia cabellera y le mordí despacio el lóbulo de la oreja. Con la punta de mis dedos, como un ciego que a tientas reconoce los delicados pliegues de una flor, le perfilé los labios. Busqué su cuello con mi boca. Deslicé, ansioso, el oscuro tirante del vestido que separaba de mí su maravilloso cuerpo y palpé la dureza de sus senos. Aferrado a su cintura, como solo un náufrago puede hacerlo a un bote salvavidas, introduje mi pierna entre las suyas y le doblé el talle sobre mi almohadón de plumas. Acaricié las curvas de su espalda, sus nalgas firmes, y, en la dulce blandura de su vientre, me extasié en sus jadeos. Una a una bebí las gotas del tibio sudor que brotaba de su piel sin dejar de susurrarle palabras inflamadas, apasionadas, inequívocas…
—¡No puedo más!—gimió, entreabriendo, de pronto, los párpados pesados de deseo—. Sé lo que quieres.
—Dímelo, por favor —, le dije al oído aspirando el tibio aroma de su aliento.
—¡Quieres llevarme a la cama!
Realmente, ya no supe qué decir. Pero creo que fue su increíble perspicacia lo que me dejó sin habla.
Anuncios
 

Los comentarios están cerrados.

 
lascosasqueescribo

Encontrareis relatos, micros, poemas y otras curiosidades

La lengua arrancada

Diánoia: Escribo como si hubiera con quién dialogar.

Zenaida Wheels

Movimiento y relato

corazón de semilla

la educación libre en Gran Canaria

Tinta en las grietas

Montse Espinar

Las plumas del mochuelo

Relatos ilustrados de Felipe Grisolía

Lulibelula's Blog

Un segundo de vida... digital

A %d blogueros les gusta esto: