Historias muy breves pero completas: humor, emoción, fantasía y alguna sorpresa.
Alas para quedarse (61)
Se quitó la piel como si fuera una blusa y al mirarse al espejo, vio la suma de todas las versiones que había vestido: la dulce, la sumisa, la que siempre decía que sí. Con cuidado, las dobló y las guardó en un cajón. Cuando notó el frío, la arroparon unas alas tibias que no eran para escapar, sino para quedarse.
Seleccionada en el Certamen ELLAS XXI de Diversidad Literaria.
Desde la cocina (105)
Cuando el viento viene del sur y se cuela por algún resquicio imposible, sé que viene de Buenos Aires. Hay veces que me trae olor a harina, a patatas hervidas; a salsa espesa, a albahaca machacada, a ñoquis amasados por la abuela ahuecados con un tenedor de mango corto.
Si me quedo quieto, la veo a ella: entra envuelta en su delantal de vapor, tarareando en un dialecto del Piamonte y me mira. Me mira como si yo tuviera la cara sucia.
No creo que eso sea locura; supongo que son cosas de la nostalgia que, a veces, me acerca fantasmas con hambre de memoria.